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Imagen de Josep   Guinovart
Nombre
Josep Guinovart
País
España
Áreas
Fecha de nacimiento
23/12/16
Lugar de residencia
Madrid
Movimientos
Contemporáneo
Descripción

Pintor, grabador y muralista, Josep Guinovart inicia su aproximación al mundo del arte a partir de los contactos con el grupo vanguardista Dau al Set y, más adelante, en 1955, destaca como fundador del grupo Taüll con Jaume Muixart, Antoni Tàpies y Joan Josep Tharrats. Guinovart empieza su aprendizaje pictórico en 1943, en la Escuela de Artes y Oficios y en la Llotja de Barcelona. Después de haber estudiado en París con una beca del Estado francés, Guinovart es seleccionado para representar a Cataluña en la Exposición Universal de Sevilla, en 1992, con otros artistas, como por ejemplo Robert Llimós. Ya había expuesto, en los años ochenta, en el salón central del Pabellón Español de la Bienal de Venecia.
Josep Guinovart se ha expresado, ya desde sus inicios, con los materiales más diversos, desde una pintura que tiende al muralismo, próxima a la escenografía teatral. Las primeras obras de Guinovart se acercan a la figuración, de raíz surrealista y cubista, y tienen como tema la vida popular. Más adelante, la obra pictórica se aplica a la realización de murales para edificios, decorados teatrales, cubiertas de libros y esculturas. Un buen número de premios y reconocimientos, de los que destacan el XIII Premio Lisson de Milán (1963), los dos premios Ciudad de Barcelona de Artes Plásticas (1981 y 1984) y el Premio Nacional del Ministerio de Cultura (1982), convierten a Guinovart, que es, además, Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres (1985) y Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat de Cataluña (1990), en un pintor que ha hecho de lo abstracto su tendencia artística más exitosa. Guinovart experimenta con la abstracción matérica, ya sea a partir de unos cuadros en técnica mixta que aparentan ser dibujos, o bien con los collages de los años sesenta, donde defiende enconadamente el objeto como materia artística. El artista reivindica la plasticidad del barro, la paja, el carbón, la arena y otros componentes de la tierra, que se combinan y se transforman desde múltiples técnicas.
Al comienzo de los años sesenta empieza la etapa impregnada de vida, ironía en el corte o en la manipulación de la tela (en palabras de J. Corredor-Matheos) que M. Lluïsa Borràs denomina “brutalismo crítico”: “Efectivamente, su obra tiene un eminente sentido político y social. Su tema es la sociedad misma, sin fronteras; pero, a diferencia de los conocidos ‘realismos críticos’ de un Eduardo Arroyo o del Equipo Crónica, el lenguaje de Guinovart no es figurativo, sino abstracto. En su informalismo aparecen, aun así, suficientes pistas para que el espectador no desconecte de la realidad. Pero sólo son eso: pistas, alusiones, pinceladas, sugerencias. El lenguaje que elige y en el que adelanta los primeros pasos alrededor de los años sesenta es, sin duda, la abstracción. Hay que añadir que no se trata de una abstracción pictórica, es decir, tachiste o gestual, sino brutalista, es decir, expresada mediante toda clase de materiales del mundo de la construcción (como el hormigón, fibrocemento o maderas) o del mundo rural (como rastrojos, herramientas, arreos, la tierra misma)”.